Cómo atraer y captar el talento para nuestro restaurante.
Si te dedicas a esto desde hace años como yo, sabrás que España era un país de camareros pero ahora es un país sin camareros.
La paradoja es brutal: la gastronomía nunca estuvo tan de moda como ahora, y nunca tuvimos menos personal que ahora.
¿Qué ha pasado?
Lo que ha pasado es que se ha maltratado al personal durante tantos años que ya nadie quiere dedicarse a esto.
Una verdadera lástima.
Hemos tenido (y seguimos teniendo) horarios sobrepasados, categorías profesionales que no corresponden con la realidad, sueldos bajos, dinero en B, cero empatía y cero posibilidades de crecimiento.
Recuerdo que no hace mucho, la hostelería era un recurso laboral para estudiantes. Si alguien necesitaba pasta para pagarse los estudios, se metía a trabajar de camarero durante una temporada, pero hoy ni eso.

Los estudiantes ahora prefieren hacer temporada en El Corte Inglés o Mercadona, porque van a cobrar lo mismo que en hostelería pero allí tienen mejores horarios y se respetan los convenios.
La hostelería se ha vuelto vocacional. Los que están, están porque realmente han elegido esto como profesión.
Tienen vocación de acompañar, de guiar, de servir a los demás.
Y a esos hay que cuidarlos como oro en paño. Porque son nuestro principal activo.
Los empleados son el principal activo de nuestros bares y restaurantes.
No el horno, la parrilla, la bodega o el local. El principal activo son las personas.
Y si las cosas siguen así (porque no tiene pinta de mejorar) cada vez lo serán más.
Por eso ahora tenemos que competir con otros sectores para atraer talento. Tenemos que enamorar al empleado igual que enamoramos al cliente.
Pero, ¿por dónde empezar?
Yo empezaría por captar talento de forma continua.
Si quieres tener profesionales en tu equipo, la captación de talento no puede ser reactiva. No puedes ponerte a buscar solo cuando necesitas a alguien urgentemente.
Porque cuando lo necesitas, ya es tarde.
La captación debe ser continua. Siempre debes tener el radar encendido, siempre debes estar atento al talento que hay en el mercado.
Por eso, cría buena fama y trata bien a la gente que tienes.
Tus empleados actuales son tus mejores embajadores. Ellos hablan con sus amigos del sector. Van a otros restaurantes, van a eventos, se toman cervezas con otros colegas camareros, cocineros, sumilleres…
Y si están contentos contigo, te van a recomendar a otros.
Van a decir: “Oye, mi jefe está buscando gente, es un buen sitio, se trabaja bien, se cobra a tiempo”.

Pero si los tratas mal, también lo van a contar. Las voces corren muy rápido.
También te animo a que, si no lo estás haciendo ya, uses las redes sociales para captar.
Instagram, LinkedIn, Facebook… las redes son una herramienta brutal para captar talento. Todo el mundo está ahí.
Pero tienes que ser claro y transparente en tus ofertas. Publica ofertas con TODA la información:
- El sueldo real (nada de “salario a convenir” o “según valía”)
- Las horas de trabajo exactas
- La categoría del contrato
- El tipo de contrato (indefinido, temporal, cuántos meses…)
- Los días que se libran a la semana
- El perfil que buscas: aptitudes, capacidades, experiencia
Si desde la oferta estás escondiendo cosas, el empleado lo huele. Y pasa de largo.
La transparencia genera confianza. Y la confianza atrae talento.

No más entrevistas en la barra, ni en medio del servicio, ni con los compañeros delante. Y mucho menos con los clientes.
Eso es de cutre. Y da una imagen pésima.
Prepara la entrevista y recibe al candidato como te gustaría que te recibieran a ti.
- Lee el currículum antes de la entrevista
- Pide referencias si lo crees necesario
- Haz la entrevista en un despacho, en un lugar tranquilo
- Prepara las preguntas que quieres hacer
- Explica claramente qué ofreces y qué esperas de él
El empleado serio y profesional se siente cómodo en un entorno serio y profesional.
Si somos serios, atraemos talento serio. Si somos cutres, atraemos talento cutre. Así de simple.
Una vez que lo hemos captado, si vemos que trabaja bien vamos a fidelizarlo para que no se vaya.
Pero eso te lo contaré en la PARTE 2. Haz clic aquí para verlo.
Un abrazote,
Álex
